|
Bosque Wiccano |
![]()
Cooperar con la Naturaleza.
Por: Julio César Rochín.
Contacto:
bosquewiccano@yahoo.es
Todos hemos
visto alguna vez como dos animales de distinta clase pueden convivir juntos
como si realmente no existiera diferencia. Perros y gatos, por ejemplo, pueden
ser excelentes compañeros entre sí, sin necesidad de la rivalidad que
universalmente les atribuimos. Pero hablando de otras especies más "salvajes",
es posible encontrar también una cooperación que es fundamental para su
sobrevivencia.
Las ballenas jorobadas son un buen ejemplo: actúan en equipo para acorralar y consumir grandes
cantidades de kril, crustáceos parecidos a los camarones. "Bailando" en
círculos y liberando aire por sus orificios de respiración, forman una
ingeniosa red de burbujas en torno a sus presas. Luego asedian verticalmente
por en medio de la red y se dan un gran banquete con ellas. El trabajo en
equipo es esencial si quieren alimentarse de esta manera.
Fuera del mar, en las llanuras de África, veremos que impalas y babuinos
(especie de simio)
suelen trabajar juntos. Estas especies han establecido un sistema para
alertarse de los peligros mutuamente. Permanecen cerca siempre los unos de los
otros, ya que con el agudo olfato del impala y la excelente vista del simio,
difícilmente se acercará algún depredador sin ser detectado. Esto nos recuerda
también a la sociedad que han formado las avestruces, que gozan de un
magnífica vista, y las cebras, dotadas de un fino oído.
Otro ejemplo de trabajo en equipo en los ecosistemas es sin duda la
colaboración de las hormigas, quienes aúnan esfuerzos para arrastrar hasta su
hogar objetos mucho más grandes que ellas. Algunas hasta ayudan a los miembros
heridos o fatigados de su colonia para que consigan regresar al hormiguero.
¿Se han fijado también como las garcillas bueyeras o los picabueyes (bufagos)
picotean el lomo de antílopes, vacas o jirafas? En vez de incomodarles, les
hacen un gran favor, pues comen pulgas, garrapatas y otros parásitos que ellos
no pueden eliminar por sí solos. Además, les retiran tejidos enfermos y
gusanos. El picabuey incluso emite sonidos para alertar a su amigo de los
peligros que le acechan.
Estoy seguro que encontraremos muchos ejemplos de cooperación esencial en
muchas sociedades: animales quienes se ayudan en la alimentación y en la
protección; en aves quienes cooperan al volar juntas; en flores e insectos
quienes se ayudan en la alimentación y en la reproducción; en peces que ayudan
a otros a limpiarse de parásitos; y hasta en nosotros mismos, ya que existen
ecosistemas de microorganismos que son bastante útiles para conservar nuestro
bienestar al destruir peligrosos invasores, facilitar la digestión y colaborar
en la reproducción de vitaminas. A cambio, nosotros proporcionamos a estas
bacterias alimentos y un medio donde desarrollarse.

Los leones son la especie más
sociable
de todos los grandes felinos.
Con estos y
otros ejemplos innumerables, muchos estudiosos de la naturaleza han llegado a
pensar que ningún organismo es una isla, pues siempre está relacionado con
otros, ya sea de forma directa o indirecta. El ecosistema mundial es entonces
toda una red, o tejido, donde nos interconectamos unos con otros, al punto de
depender, directa o indirectamente, de todos.
El punto discordante en este artículo es cómo el ser humano no siempre coopera
con la naturaleza, sino todo lo contrario. Es verdad que como seres humanos
somos, en cierta medida, diferentes de los animales, pues éstos se gobiernan
principalmente por instinto, y nosotros estamos sujetos a la influencia de
otros factores, no sólo el instinto. Factores como el amor y la bondad, o el
odio y el egoísmo, pueden marcar la diferencia entre creación y destrucción.
¿Podremos cambiar esto algún día? Tal vez, pero necesitamos trabajar desde
hoy, haciendo cada uno lo que está en sus posibilidades hacer.
Yo creo que todos podemos ser activistas en diferentes medidas y con
diferentes medios. Es cuestión de realmente estar comprometidos con nuestro
bienestar como seres humanos y el bienestar de nuestro planeta, no hay otro
lugar a donde ir y ésta es la principal herencia que les dejaremos a hijos,
sobrinos y nietos.
El papel que jugamos los Wiccanos.
Los que no pertenecemos, o no queremos pertenecer a
grupos y
movimientos activistas, también podemos actuar, ¿cómo? A nivel personal. Tratando de
hacer todo lo que esté dentro de nuestras posibilidades para no dañar más a la
naturaleza, y colaborando, al igual que muchos animales, con ella y con los
que en ella habitamos. Si realmente quieres participar pregúntate a ti mismo:
¿Qué puedo hacer yo por la naturaleza?
Y nosotros, los que somos Wiccanos, ¿podemos hacer algo más? Claro que sí.
Todos los que creemos en la magia, podemos participar de otra manera también.
Sabemos que la Tierra está viva y su flujo de energía es lo que permite la
vida y el bienestar. Es este flujo lo que permite que los ciclos estén en
equilibrio y la Rueda continúe girando. Estamos posibilitados para cooperar
con el flujo de energía de la Tierra, ayudando así a su sanación y
restauración a un nivel energético. Así que quisiera terminar este artículo
con una sencilla meditación, que cualquiera puede realizar, para ayudar en la
sanación de la Tierra. El flujo de energía interviene también
en el Universo, pues "como es arriba, también es abajo".
Meditación por la sanación de la Tierra.
Toma una posición cómoda, de preferencia la de flor de loto, o la de media flor de loto, en un espacio donde no haya interrupciones. Respira profundamente para empezar a concentrarte en el ejercicio: respira siempre por la nariz y llena tu estomago de aire para después llenar los pulmones. No es necesario retener el aire por mucho tiempo, dos o tres segundos bastarán. Después suelta el aire por la boca y empieza a relajarte. Haz este tipo de respiración cuantas veces creas necesarias para centrarte en el ejercicio. Pero ten cuidado, no exageres en tus respiraciones, podrías sólo llegar a marearte e incomodarte.
Concéntrate en tu respiración mientras te relajas. La respiración ayuda a tu propio flujo de energía. Cuando exhales, visualiza cómo expulsas las tensiones de tu cuerpo en ese momento, apártalas, pues es tu momento de bienestar... es el momento que le vas a dedicar a la Madre Tierra.
Sin dejar de respirar lenta y profundamente, escucha los sonidos exteriores: escúchalos con atención y hazte uno con ellos. Después ve concentrándote en tus pensamientos: obsérvalos, pero no retengas ninguno, así como llegan debes dejarlos ir; no te preocupes, en ningún momento se supone que tu mente debe permanecer "en blanco". Por último concéntrate en tu cuerpo: observa tu postura, si hay algo incomodo en ella, soluciónalo. Poco a poco iras armonizando todas las sensaciones. El exterior, la mente y tu cuerpo ya no deben ser interrupciones en este punto, convéncete de esto, porque ahora ya estás centrado.
Una vez centrado y relajado, visualiza un rayo de luz (como un láser) dorado que cae desde lo más alto del Universo. Cae con suavidad justamente en ti, para entrar por el Chakra de la coronilla y va cubriendo hacia abajo lentamente tu cuerpo. Cae en tu cabeza y baja hacia tu cara, baja a tus hombros y después a tus brazos, cubre tu tórax, tus piernas y pies, hasta que esta luz dorada te cubre completamente.
Ahora observa nuevamente que desde lo mas alto del Universo cae una especie de tubo, delgado y trasparente, que entra por tu cabeza (por el Chakra de la coronilla), atraviesa completamente tu cuerpo y sale por el Chakra fundamental para enterrarse y llegar hasta el centro de la Tierra. Este tubo nos permitirá intercambiar las energías del Universo con las de la Tierra.
Respira profundamente y, al hacerlo, imagina que jalas energía del Universo por el tubo, delgado y trasparente, que atraviesa tu cuerpo. Inhala y manda esa energía hacia abajo, al centro de la Tierra. El tubo (a veces llamado tubo pránico) es el conducto por donde viajará esta energía, del Universo a la Tierra y de la Tierra al Universo.
Respira profundamente y ahora imagina que jalas energía del centro de la Tierra. Inhala y manda esa energía hacia arriba, al Universo.
Respira y jala energía del Universo. Inhala y mándala hacia la Tierra.
Respira y jala energía de la Tierra. Inhala y mándala al Universo.
Repite cuantas veces creas necesario. Una meditación de 10 minutos será suficiente, si así lo crees. Recuerda siempre que estás haciendo un intercambio de energías que no sólo purifica tu cuerpo y tu espíritu, también ayuda a la Tierra a sanarse y restaurarse. La Madre sabrá agradecértelo.
Bibliografía
Revista: ¡Despertad!.
Enciclopedia Microsoft Encarta 2000.
1001 respuestas para saberlo todo. Ed. Rezza.
Meditación: de la Dra. Blanca Herrera.
![]()
ATENCIÓN: Este artículo es propiedad de Bosque Wiccano y, aunque no signifique que es de nuestra completa autoría, sí significa que nos dedicamos a investigar, reflexionar, justificar, transcribir, complementar, fundamentar y traducir textos (cuando fue necesario) para su realización. Por tal motivo hemos puesto la bibliografía que nos ayudo a ello. Y pedimos que, quien quiera copiar el artículo para su propia Web, considere poner una referencia a esta página.