Bosque Wiccano
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El Dios y la Diosa.

Por: Julio César Rochín.
Contacto: bosquewiccano@yahoo.es

En la Wicca, como religión con raíces de culturas politeístas, la mayoría de los practicantes veneramos la representación de un Dios y una Diosa. Dos poderosos aspectos de la Tierra y el Universo. Ya en otro lugar se mencionó que las fuerzas de la Diosa y el Dios hacen una especie de yin-yang: Dos fuerzas opuestas y complementarias; energías femenina y masculina; una interacción de fuerzas que no pueden existir una sin la otra.

La concepción de Dios en los tiempos remotos.

Símbolos de la Diosa y del DiosEn la antigüedad, las culturas también veneraban a estos dos aspectos de la vida. Recordemos que existen templos que son dedicados a los astros con los que estos dioses son representados: el Sol y la Luna. Las culturas primitivas eran politeístas porque creían en la existencia de muchos dioses y seres divinos: las fuerzas naturales, objetos celestiales, atmosféricos y terrenos (tales como estrellas, lluvia, montañas y fuego). Todos ellos fueron identificados con divinidades. También se han adorado a los dioses en forma de vegetación (en particular, los árboles y plantas cultivadas) y animales (por ejemplo, el mono en India y el colibrí entre los aztecas). La adopción tanto de formas y características humanas como de las vehementes pasiones humanas y comportamiento de los dioses griegos y romanos.
Antes de la conquista del cristianismo, las culturas eran matriarcales, pues su principal adoración era la feminidad. La mujer procreadora, protectora y productora. En investigaciones arqueológicas se han encontrado pequeñas estatuas de mujeres con senos y vientres grandes, lo que representa la fuerza y la creación. Ciertamente los Wiccanos damos un énfasis en el aspecto femenino de la Deidad.
Con el paso del tiempo, el patriarcado reinó en estas culturas convirtiendo a la mujer en tan sólo un "ente de cabellos largos". Tan sólo observemos a México, cuando la conquista se extendió hasta nuestras tierras hubo una humillación total para la mujer. Pronto el sexo masculino era quien gobernaba al mundo y aún en la actualidad existe cierta discriminación hacia las mujeres, y encontramos que la mayoría de los practicantes de la Wicca son mujeres, porque aquí encuentran la satisfacción de ser tomadas en cuenta y porque se identifican fácilmente con la Diosa.
Pero, para los Wiccanos, los aspectos masculino y femenino son de igual importancia, porque no tenemos discriminación hacia nadie, y en esta práctica acogemos tanto a hombres como a mujeres. Decimos que damos un mayor énfasis en el aspecto femenino porque la magia lunar, la veneración a la naturaleza, la celebración de los Esbats, etc. están íntimamente relacionadas con el aspecto femenino de nuestra doctrina. Pero no podemos minimizar el aspecto masculino en ningún momento, porque ambos hacen Uno solo. Cada practicante se identificará con algún aspecto del Dios o la Diosa.

Júipiter y Tetis - Jean Auguste Dominique (1811)

El Dios.

La percepción de Dios como varón fue creada al gobernar el patriarcado en la mayoría de las regiones, tal y como ocurre ahora por una cuestión meramente política; el hecho de que el hombre tenga el control sobre la tierra y el cielo. Ni siquiera las divinidades están exentas de caer en esta concepción del ser humano.
Pero para los Wiccanos el Dios es el aspecto masculino de las fuerzas naturales. Es representado con el Cielo y el Sol y sus atributos son vida, luz, energía, seguridad, valor, fuerza, el día y el fuego. El Dios es eterno; el Caballero de los Cielos y el Jinete de los Vientos. Esta concepción de Dios no tiene nada que ver con la concepción del Dios omnipotente, misericordioso y que castiga, como el de la religión cristiana. Nuestra concepción de Dios es el conjunto de los aspectos ya mencionados en la naturaleza, tan importante en el Camino Wicca.
El Dios también es representado por un ser con cuernos: el Dios Astado con patas de cabra. Una imagen que fue distorsionada por el cristianismo al querer desaparecer estas tradiciones, haciendo creer a la población que este ser era el demonio; el señor de las tinieblas que era adorado por las brujas. Una definición completamente equivocada, ya quedo claro que los Wiccanos no reconocemos a ninguna entidad conocida como satanás.
Los hombres fueron los que crearon a sus dioses a su imagen y semejanza; vieron al Dios Astado como una divinidad masculina, un principio activo, energético y fecundador, y a estos aspectos rindieron tributo.

La Diosa Diana - Balthasar Beschey (1708-1776)

La Diosa.

La Diosa es el aspecto femenino de la naturaleza. Es representada con la Tierra y la Luna y sus atributos son creación, protección, fertilidad, instinto, la psique, la noche y el agua. La Diosa es eterna; la Señora de Plata.
Las investigaciones antropológicas y arqueológicas han descubierto que el primer concepto de Dios, por las culturas antiguas, fue mujer; la Gran Diosa Madre. Una divinidad femenina, adorada como principio pasivo y generador, venerando los atributos de la mujer. Cuando estas culturas eran nómadas, la mujer ejercía un papel elemental en la supervivencia del grupo, como reproductora, recolectora, etc. Y cuando las sociedades se hicieron sedentarias, por la era agrícola, el varón ganó mucho más importancia, pues comenzó a implicarse en las actividades productivas. Entonces la sumisión de la mujer se extendió hasta las divinidades, naciendo así el concepto del Dios masculino.
Ahora el neopaganismo viene a rescatar las creencias antiguas y a adaptarlas a las necesidades modernas, venerando de nuevo a la Gran Diosa Madre y a sus tres aspectos, cada uno con sus características particulares, representadas con las tres fases de la Luna: creciente, llena y menguante: los estados de la vida.

La Trinidad de la Diosa.

La Doncella.

Es el aspecto más joven de la Diosa, representada con una niña o una mujer joven y bella, llena de energía y vitalidad. En esta fase, la Señora es la Diosa de la creatividad, la inteligencia, la belleza, la inocencia, la despreocupación y las habilidades. La Diosa del amanecer y la primavera. Algunas veces representada como la joven virgen y casta. Pero, en realidad, la faceta de Doncella refleja los aspectos de creatividad, inocencia, el gusto por vivir, aprender y conocer; el descubrimiento en nuestra búsqueda espiritual.
Se relaciona con la Luna creciente, el color blanco, las flores y los animales silvestres, tales como el ciervo, a veces con el búho. Como también se asocia con la primavera, celebramos a la Doncella en el Ostara. E invocamos este aspecto para todos los comienzos.

La Madre.

Es el aspecto maternal de la Diosa y es el más conocido de ella, el que fue venerado por las culturas y sociedades matriarcales. En esta fase la Señora es la Diosa protectora del Universo. Representa abundancia, poder, fertilidad, creación y amor infinito. La Diosa del atardecer y el verano. Es la Madre creadora y destructiva, pues contiene todos los aspectos de la naturaleza. La faceta de Madre refleja, también, los aspectos de sabiduría, entendimiento, control, poder, amor y compasión en nuestro interior.
Se relaciona con la Luna llena, el color rojo, la cosecha, y todos los animales en general. La celebración de la Diosa Madre es durante el Imbolc. Podemos invocar este aspecto para cuestiones de desarrollo, protección, facultades psíquicas, paz, meditación, etc. Es el aspecto más general y poderoso de la Diosa, el cual hay que saber aprovechar siempre con sabiduría.

La Anciana.

Es el aspecto más oscuro y más sabio de la Diosa, también el menos entendido. En esta fase la Señora es la Diosa de la muerte, la oscuridad, la sabiduría infinita; el final para abrir paso a la renovación. La Diosa de la noche y el invierno. Es llamada comúnmente la Madre Terrible, porque este aspecto puede ser un tanto desagradable, generando temor. Pero, mientras la Doncella es comienzos y la Madre es madurez, la Anciana es el final, no la maldad. La Señora en esta faceta representa el conocimiento absoluto, la experiencia, la guía y la orientación hacia la verdad.
La Anciana ha sido venerada en distintas culturas como la Diosa del mundo de los muertos, el sitio entre cada reencarnación del alma, conocido posteriormente como el "Infierno", pero sólo porque se asociaba a la muerte con algo demoníaco. Sin embargo sabemos que no es así, que la muerte es parte del ciclo de la vida, la cual todos los paganos contemplamos; pues el simbolismo de la Anciana nos recuerda que la vida es un eterno movimiento de ciclos, tanto en la naturaleza como en nosotros mismos al ser parte de ella.
Se relaciona con la Luna menguante, colores negro y violeta, los animales como el búho, el lobo o el cuervo. Su celebración es durante el festival de los muertos: el Samhain. Podemos invocar este aspecto para los asuntos que se relacionen con los finales, el descanso, la muerte, la vejes, la sabiduría, etc. También para establecer una comunicación con nuestros guías, maestros y protectores espirituales.

El Gran Espíritu.

Es común que los practicantes de la Wicca usemos este término, y lo utilizamos para designar la unión del poder del Dios y la Diosa. A continuación una breve explicación de lo que como Wiccano esto significa: En el pentagrama, la punta superior de la estrella es la representativa de este poder, en conjunto con el ser humano. El Gran Espíritu, es la Energía Universal, el Macrocosmos del que somos parte, la Fuerza creadora de vida.
El Dios y la Diosa no son dos seres sentados en el cielo observándonos. Ni seres que están allá para juzgarnos; castigarnos cuando hacemos el mal o premiarnos cuando hacemos el bien (ya sabemos que esto es una ley universal llamada causa y efecto). El Gran Espíritu es Energía, la energía de la tierra, de las plantas, animales, humanos, planetas, estrellas, del Universo infinito. El Gran Espíritu es el conjunto del Todo y de la Nada. El Gran Espíritu es Amor en su más pura y máxima expresión. Una expresión que nuestra evolución como seres humanos no nos permite entender aún.
Es una Fuerza que fluye y vive dentro de cada uno de nosotros, porque somos parte de este Ser Divino; nuestra conexión con Él/Ella jamás desaparece y nosotros simplemente decidimos estar conectados y experimentarla de una manera más consciente.
Ha sido llamado y representado de diferentes maneras: Con el Sol o con la Luna o con imágenes cristianas; ha tomado forma de Dios o de Diosa, pero todo esto es una concepción humana. Llamémosla Lugh, Brahman, María o Jehová. El hecho es que por cualquier forma que le demos, o cualquier nombre que le pongamos, será siempre la misma Energía, con percepciones diferentes sobre ella.
La percepción de la mayoría de los Wiccanos, es que esta Energía es vista como una dualidad. Porque es lo que vemos en la naturaleza, a la que veneramos. El día y la noche, la luz y la oscuridad, arriba y abajo, el bien y el mal, etc. Estamos conscientes de la grandeza y la dinámica que se esconde más allá de adorar a los símbolos Sol y Luna. Esta dualidad es la Fuerza que se encuentra en cada uno y buscamos integrarnos con ella. Esta dualidad es sagrada, muchos se refieren a ella como un monoteísmo dualista: una misma fuerza creadora con dos cualidades; y es llamada el Dios y la Diosa.

Bibliografía
http://www.wicca.vzla.org/
http://www.geocities.com/elloradanan2/
http://www.geocities.com/lavenderwater37/
Enciclopedia Microsoft Encarta 2000. Tema: Politeísmo.

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